Uno de los complementos de senderismo más importantes son los zapatos. Nuestra comodidad en los senderos depende de ellos. Para conservar todas sus cualidades técnicas, pero también para que duren más, es importante cuidarlas. Estos son nuestros 10 consejos para el mantenimiento de las botas de montaña.

Resumen: 10 consejos para el mantenimiento de las botas de montaña

1 – Aire, agitar

Lo más sencillo que puede hacer para el mantenimiento de sus botas de montaña es, sin duda, asegurarse de que estén bien ventiladas. De manera sistemática después de cada salida comenzamos aflojando los cordones, abriendo ampliamente la lengua y quitando la plantilla. Golpear los zapatos juntos eliminará el polvo que se ha asentado y sacudirlos boca abajo eliminará cualquier pequeña suciedad que pueda haberse deslizado en ellos.

2 – Cepillo para quitar el polvo

Los senderos no siempre son suaves con nuestros zapatos. A lo largo de los kilómetros, el polvo se acumula y eventualmente forma una capa exterior que degrada la transpirabilidad y el rendimiento de impermeabilización. En ciertos terrenos – arena, ceniza volcánica,… – este polvo incluso tiene cierto poder abrasivo. Mi segundo consejo para el mantenimiento de las botas de montaña es que no dude en dar un cepillo suave a nuestros preciados snacks con regularidad.

3 – lava los zapatos

Cuando el polvo resiste el trazo de la brocha, cuando el barro está presente o cuando has caminado en presencia de sal (salars, mar, etc.) lavar tus zapatos ya no es una opción. Este es un paso importante que no debe posponerse porque existe el riesgo de acelerar el envejecimiento de los materiales. De hecho, por un lado el barro y la sal resecan el cuero y por otro la humedad que se estanca con la tierra favorece el fenómeno de la hidrólisis de los poliuretanos, reacción química que corroe las suelas. Con un cepillo suave, agua limpia y un poco de grasa en los codos, se frota meticulosamente la parte superior (parte exterior superior) y la suela. En presencia de suciedad resistente, puede usar un poco de jabón orgánico suave que enjuague bien. Los cordones se pueden lavar por separado con el mismo tipo de jabón, lo que les dará un poco de flexibilidad.

4 – Seca tus zapatos

Ahora tenemos que secarnos los zapatos. Este consejo para el mantenimiento de las botas de montaña también se aplica si usa zapatos limpios pero empapados. Cordones sueltos, lengüeta bien abierta y plantilla quitada colocamos nuestros zapatos en un lugar seco y ventilado. ¿El punto más importante? ¡Nunca cerca de una fuente de calor violenta como una chimenea o un radiador! Si el interior está mojado y quieres acelerar el secado, puedes colocar periódicos que renueves regularmente.

5 – Desodoriza tus zapatos

Para evitar los malos olores, por supuesto, debes seguir nuestros primeros consejos y ventilar y secar tus zapatos. Pero si, como en la canción de Renaud, ese «schlingue […] como un perro mojado que ha estado muerto durante ocho días,… ”puede colocar troncos en sus zapatos durante el almacenamiento. Impregnados con aceites esenciales antisépticos y antifúngicos, como el cedro, lucharán contra las bacterias responsables de los olores y reducirán el riesgo de candidiasis.

Las operaciones anteriores son comunes a todo tipo de calzado. Pero las técnicas de “impermeabilización” varían según se trate de piel lisa, nobuk o materiales sintéticos.

6 – Vuelve a impermeabilizar tus zapatos de cuero liso

El cuero es una materia viva que debe ser «nutrida» para que conserve su flexibilidad natural y repelencia al agua. Se utiliza una cera nutritiva, como la cera impermeabilizante para cuero Nikwax o la crema orgánica Collonil, asegurándose de que cumple con las recomendaciones del fabricante, especialmente si los zapatos tienen membranas tipo Gore-tex. Deben evitarse las grasas porque hacen que los zapatos sean menos transpirables. Con un paño o una brocha pequeña, se aplica el producto y se hace penetrar. La frecuencia varía según la intensidad de tu práctica pero una vez al año es un mínimo, 3 o 4 veces como máximo.

7 – Revive la repelencia al agua del nubuck

El nubuck es un cuero cuya superficie ha sido raspada para darle un toque suave y una estética particular. Para reavivar su repelencia al agua se utilizan ceras líquidas que se aplican con un spray sin gas propulsor como el spray Nikwax Nubuck / Suede. Aplicar generosamente sobre el cuero seco o húmedo y luego de unos minutos limpiar el exceso de producto para evitar manchas. Desafortunadamente, estos tratamientos son un poco menos efectivos y un poco más costosos que los que se utilizan para cueros lisos. La buena noticia es que es muy posible tratar el nubuck como si fuera cuero suave, siempre y cuando lamentes el aspecto de «piel de melocotón» de tus zapatos.

8 – Vuelva a impermeabilizar sus zapatos sintéticos

Si bien el cuero es un material impermeable por naturaleza, los materiales sintéticos no lo son, a menos que camine con botas de goma 😉. Por lo tanto, es importante tener en cuenta que los productos de limpieza solo reavivan la repelencia al agua y no fabrican zapatos que no sean impermeables. Elija productos líquidos como Nikwax fabric & leather proof o NST Proof y aplíquelos generosamente. Al igual que con el tratamiento del nubuck, limpiamos el exceso de producto después de unos minutos, para evitar manchas.

9 – planificar reparaciones

El cuidado del calzado es una oportunidad para una inspección cuidadosa. Esto permite anticipar las reparaciones necesarias y evitar la desagradable sorpresa de una suela que se desprende. Compruebe las costuras, el estado de las plantillas y suelas y los cordones. Una reparación realizada mientras el daño es bajo se sostiene mucho mejor. No dude en consultar a un profesional.

suelas reformadas!

10 – El último consejo para el mantenimiento de las botas de montaña: respetar el medio ambiente

Ante la falta de información sobre la composición de los productos de limpieza, es difícil diferenciar los buenos, los malos y los que navegan por el marketing verde. Pero algunos consejos de sentido común pueden eliminar lo peor. Primero nos olvidamos de los aerosoles con propelentes. Suelen ser más caras y el tubo de presión es más complejo de reciclar. Conscientes de que todo lo que apliquemos a nuestro calzado acabará en el medio ambiente, prohibimos los productos que contengan siliconas y peor aún, compuestos de perfluorocarbono (PFC,…).

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