Ante la abundancia de marcas y referencias, a precios que varían de simples a quintuples, elegir tus platos liofilizados y deshidratados suele ser complicado. Estos son nuestros 10 consejos para elegir sus platos liofilizados y aprender a descifrar las etiquetas.

¿Por qué y cuándo utilizar platos liofilizados?

Liberados del agua que se encuentra naturalmente en los alimentos, los alimentos liofilizados son imbatibles en términos de peso, volumen, vida útil y practicidad. Este peso “reducido” está sujeto a una condición, la de poder encontrar agua al final de cada etapa. El argumento del peso es de hecho irrelevante si es necesario transportar agua y, en última instancia, tener el mismo peso que si tuviéramos alimentos frescos, a menudo más sabrosos y más baratos. También podemos impulsar la reflexión sobre el volumen y la practicidad. Casi todos los productos liofilizados se envasan ahora en envases diseñados para consumirse directamente de ellos. Para seguir siendo coherentes con esta elección de tomar alimentos liofilizados, podemos eliminar los platos, las comidas abundantes y la vajilla …

10 consejos para elegir tus platos liofilizados

1 – ¿Platos liofilizados o deshidratados?

La deshidratación usa calor para evaporar el agua de los alimentos. Es esta técnica la que utiliza el hombre desde los albores de los tiempos para producir frutos secos, pescados y carnes secas. E incluso si los procesos están más industrializados y controlados hoy, sigue siendo simple y económico. Las marcas Forclaz, Firepot o Tentmeals utilizan esta técnica.

La liofilización es muy diferente. Consiste en congelar los alimentos y luego evaporar el hielo al vacío sin derretirlo. Una técnica cara pero que permite una conservación mucho mejor de las cualidades nutricionales y gustativas así como la posibilidad de rehidratar los alimentos en frío. Estas cualidades las podemos encontrar en las marcas Real Turmat, Lyofood, Tactical foodpack, Alimentos Expedition, Summit to eat, …

Finalmente, algunas marcas como MX3 aventure, Voyager, Trek’n Eat, Travellunch o Adventure food elaboran platos combinando ingredientes elaborados por separado, con una u otra de las técnicas, en busca del mejor compromiso calidad / precio.

2 – Lea atentamente las recomendaciones de uso

Dependiendo de las condiciones a las que planeamos afrontar, es interesante consultar algunos puntos de las recomendaciones de uso. Por ejemplo, la cantidad de agua necesaria para la rehidratación, sobre todo si pensamos acampar en lugares donde será escasa. O el necesario tiempo de rehidratación que, cuando es corto, puede ser una ventaja para las comidas invernales porque los alimentos se enfrían rápidamente. Por último, la presencia de una línea de nivel de agua dentro de la bolsa, mucho más práctica que las líneas exteriores y no hablemos de la ausencia de una línea …

3 – Elige tu plato según el valor calórico

Después del precio, suele ser el primer criterio que nos fijamos a la hora de elegir sus platos liofilizados o deshidratados. Algunas marcas muestran el valor calórico del plato contenido en el sobre, información crucial porque indica lo que habrá en el estómago al final de la comida. Pero cuando preparas tus menús antes de salir, también es interesante fijarse en el valor calórico por cada 100 g, o incluso calcular la relación gramos transportados / calorías. De hecho, son estos dos datos los que definen el peso que lleva para comer. La proporción de gramos transportados / calorías se calcula dividiendo el valor calórico del plato por el peso de la bolsa. Por tanto, incorpora el packaging en el cálculo y permite comparar objetivamente la información entre las marcas que optimizan el packaging y las que te hacen llevar “plástico”. Esta información aparece gradualmente en nuestras pruebas y, a veces, ¡revela sorpresas!

4 – Descifra la tabla nutricional

Pero las calorías no lo son todo y de todos modos es necesario que el equilibrio nutricional sea bueno, sobre todo si planeas consumir este tipo de plato en todas las comidas y durante un período prolongado. Los valores ideales son alrededor del 50% de carbohidratos, 30% de grasas y 20% de proteínas. Pocos platos alcanzan estas puntuaciones y hay que tener cuidado para encontrar un equilibrio diario, especialmente en cuanto a proteínas, que a menudo se encuentran en cantidades insuficientes. Será necesario estar atento a la calidad nutricional de los carbohidratos. Es probable que una gran parte de los azúcares, que el cuerpo elimina rápidamente, deje a su cuerpo con poca energía durante el día. Por último, también se debe controlar la calidad de los lípidos. Si bien no se trata de eliminar por completo las grasas saturadas, conviene evitar las grasas hidrogenadas y trans porque aumentan notablemente el riesgo de enfermedad cardiovascular.

5 – Elige tu plato según su composición

Detrás de un buen equilibrio nutricional, suele esconderse una lista de ingredientes naturales y de calidad. Una lista corta, sin aditivos o nombres incomprensibles siempre será preferible al uso de grasas de palma, conservantes, aromatizantes y otros colorantes, lo contrario a la experiencia en la naturaleza que se supone que te brinda tu actividad. Respecto a los alérgenos, no todas las marcas hacen los mismos esfuerzos y si algunas detallan los productos susceptibles de ser problemáticos, otras se limitan a mencionar “posibles rastros” para eximirse de cualquier responsabilidad.

6 – Mira el método de fabricación

Para hacer un plato, simplemente puede ensamblar los ingredientes o, como Lyofood, Firepot, Expedition foods, Summit to Eat o Real Turmat, cocinar y luego deshidratar o liofilizar su receta. La diferencia ? Los segundos ofrecen un mejor control de las materias primas y sabores conservados.

7 – Sabor y saciedad

El sabor, ¡hablemos de él! Por supuesto, los gustos no se pueden discutir. Pero conviene recordar que las recetas cocinadas por las marcas, a partir de ingredientes naturales y de calidad, sin exceso de sal y azúcar, siempre se acercarán más al sabor original de la comida.

Cuando hablamos de la sensación de saciedad que ofrece un plato, estamos hablando de esta sensación de tener el estómago lleno. Depende, por supuesto, de la cantidad pero también de la lechuga de cordero. Masticar realmente envía señales al cerebro que lo ayudan a sentirse lleno. Es por eso que nuestras pruebas incluyen ahora este “esfuerzo” de masticación como un elemento positivo. Aún así, para los grandes apetitos, las marcas ofrecen cada vez más sus platos en porciones simples o dobles …

8 – Elige tu plato según el impacto medioambiental …

Compuesto de plástico, papel y aluminio, el embalaje de nuestros platos liofilizados no es reciclable y difícilmente mejorará nuestro historial medioambiental. Consciente de esta realidad, la marca inglesa Firepot es la única que intenta una solución con sus denominados envases compostables de color kraft. Desafortunadamente, estos sobres no son biodegradables, solo se pueden convertir en abono en unidades industriales. Por lo tanto, casi no hay posibilidad de que alguna vez se recolecten correctamente y el riesgo es alto de que terminen en la naturaleza, donde serán tan contaminantes como cualquier otro. ¡La mejor solución para reducir la contaminación plástica de sus envases liofilizados es tirar todo a la basura!

Pero no es solo el envase, también está el contenido del sobre que puedes elegir según su impacto medioambiental. El gesto más fuerte será huir de los productos que contienen aceite de palma, nocivo para la salud pero también para la biodiversidad y el clima. También podemos favorecer recetas con etiquetas orgánicas que garanticen que no se han utilizado pesticidas sintéticos para producir los ingredientes.

9 – El precio

Este suele ser el primer criterio que nos fijamos a la hora de elegir nuestros platos liofilizados, pero podemos ver claramente a través de estos consejos que hay muchos elementos que influyen en el precio de nuestros platos liofilizados y deshidratados. Y luego es fácil entender que podría haber una brecha de uno a cinco entre una receta compuesta de productos naturales, cocidos y liofilizados y una mezcla de ingredientes ultraprocesados. Todo el mundo hará su elección, sin perder de vista que cuando se trata de productos liofilizados, la calidad tiene un precio.

10 – Algunos consejos prácticos para disfrutar de tus platos liofilizados y deshidratados

Terminemos con algunos consejos de campo. Antes que nada, proporcione abundante agua caliente para rehidratar los platos. Vierta el agua en la medida indicada y revuelva bien para que el agua entre en contacto con todos los elementos, especialmente en las esquinas del fondo. 2-3 minutos antes de que finalice el tiempo de hidratación, revisa rápidamente la consistencia removiendo y no dudes en agregar un poco de agua si notas una textura ligeramente polvorienta o seca. Los alimentos liofilizados mal rehidratados pueden ser muy indigestos.

En climas fríos, es útil aislar los sobres en un envase aislante durante la rehidratación para evitar comer fríos. Por último, las cucharas largas tipo cuchara de titanio Optimus de mango largo son particularmente agradables para comer en la bolsa y evitan que se manche los dedos o peor aún… las manoplas.

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